El calor cambia nuestra rutina: comemos a horas distintas, nos apetece menos cocinar y es fácil perder de vista algunos hábitos básicos. Estas son cinco ideas sencillas para mantener una alimentación equilibrada durante el verano, sin renunciar a disfrutar de la temporada.
1. Prioriza la hidratación. Con las temperaturas altas, las necesidades de líquidos aumentan. El agua sigue siendo la mejor opción; el gazpacho, las infusiones frías o la fruta con alto contenido en agua (sandía, melón, pepino) también suman.
2. Aprovecha la fruta y verdura de temporada. Además de estar en su mejor momento de sabor y precio, aportan fibra, vitaminas y minerales que ayudan a compensar comidas más ligeras.
3. No te saltes comidas por el calor. Es habitual reducir el apetito con el calor, pero mantener las tomas principales evita llegar con mucha hambre a la siguiente comida y elegir peor.
4. Cuidado con los ultraprocesados de "picoteo". Los snacks salados y las bebidas azucaradas suelen aumentar en verano por comodidad. Tenerlos controlados en casa facilita elegir mejor.
5. Adapta, no elimines. Platos fríos, ensaladas completas o cremas frías pueden cubrir perfectamente las mismas necesidades nutricionales que un plato caliente.
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