Con el inicio del curso escolar llegan también los primeros resfriados, algún golpe en el recreo y la vuelta a la rutina. Tener el botiquín familiar revisado y bien organizado ayuda a resolver los pequeños imprevistos con más tranquilidad.
Material de cura básico. Tiritas de varios tamaños, gasas estériles, un antiséptico suave y esparadrapo hipoalergénico son la base para heridas y rozaduras leves.
Termómetro digital. Es preferible a los de mercurio, más precisos y seguros. Revisa que las pilas funcionen antes de que empiece el curso.
Antitérmico y analgésico infantil. Consulta siempre con tu farmacéutico o pediatra la dosis adecuada según edad y peso; conviene tenerlo localizado, pero no administrarlo sin criterio.
Suero fisiológico. Muy útil para la higiene nasal, especialmente en los más pequeños, sobre todo al llegar el otoño y con él los primeros catarros.
Repelente de insectos e hidratante after-sol. Si el inicio de curso coincide con días todavía calurosos, conviene no retirarlos del botiquín aún.
Revisa las fechas de caducidad de lo que ya tienes en casa: en Farmacia Porteliña puedes traernos los medicamentos caducados para que los depositemos en el punto SIGRE correspondiente.

